Abandonado tengo el blog. He empezado a escribir cuatro o cinco veces desde este fin de semana, pero no termino nunca. Será inspiración lo que falta, si acaso hay arte en esto de escribir desmemorias.
El jueves pasado fuimos con la Hormiga y su prima Ana a Santiago a ver un concierto de Bersuit. Lo pasamos muy bien. Es una banda muy grosa, y en el escenario tienen una fuerza como para tirar abajo las paredes y el techo. Si acaso me leen: Gracias por venir por estos pagos, espero que vuelvan.
Ahora estoy sentado en casa, descansando una rodilla chota, tomando mate y escuchando a Cafrune. La nostalgia es como el viento, que a veces va, a veces viene, y la mayor parte del tiempo no le prestas atención. Si sigo escuchando como muere solo su alazán me voy a romper todo. Si es que en el fondo soy un chico sensible.
Llevan arito los fines de semana cuando van de botellón, el pelo cortito como le gusta a mamá, y compran su camiseta del Ché en el corte inglés o la fnac. Después van al “rock in rio” en madrid, y no se plantean la estupidez de ese nombre. Una feria chabacana del consumo para mentes chatas y aborregadas.
En Rosario se ha inaugurado una escultura de bronce comunitaria, hecha con llaves y efectos personales de 14.500 personas en todo el mundo. Una idea magnífica.
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— Pensado por pereyra @ 14:19
Ayer fuimos con la Hormiga al supermercado a comprar verduras congeladas. Volvimos con un corcho de pared, una guillotina para cortar fotos y papel, pinceles y algunos accesorios artísticos, un perchero, una parrilla, una bolsa de carbón, kilo y medio de costillas de cerdo (la ternera está prohibitiva), y las verduras, entre otras cosas.
Hoy he leído que se ha localizado al piloto alemán que abatió a Saint-Exupery, en la II guerra. No creo que merezca un reproche especial. ”Fue después cuando supe que era Saint-Exupéry. Yo esperaba que no fuera él, porque en nuestra juventud todos habíamos leído sus libros y los adorábamos”
Me ha provocado una angustia enorme. Me he imaginado en su lugar. Que estúpida es la guerra.
Ayer entré en internet y me enteré de lo que había sucedido en Pakistán. Entonces pensé en mi hermano pequeño que lleva allí un tiempo. Trabaja para alguna de esas instituciones europeas que siempre hablan de la paz y hacen cuidados estudios sobre la situación política en países desconocidos y donde siempre muere gente de forma violenta. Pensé en mi hermano que en los emails dice: “No os preocupeis que las bombas solo caen en la frontera con Afganistán”. Ya a la noche me llamó mi madre para decirme que mi hermano había telefoneado y estaba bien. El se había cruzado con Benazir Bhuto esa mañana en el hotel.
Y aquí estoy yo contenta porque mi hermano con el que solo tengo en común la infancia y que ni siquiera visita mi blog, sigue vivo. Y seguirán cayendo las bombas por todo el mundo. Y seguirán haciendo estudios y hablando de paz en todos los foros políticos. Y yo seguiré maldiciendo mi suerte porque ha salido otra mancha de humedad en la pared de mi habitación. Y a mí me preocupa mi casa, mi pared y la puta mancha y el resto del mundo que se joda. ¿ O no?
Se ha destapado una enorme trama de corrupción en Madrid. Si hemos de creerle a Wyoming (y le creo), la olla estaba destapada desde hace años y era el “caldo de cada día” de los hosteleros madrileños, y ahora se ha rebalsado de tanto estar en ebullición.
¿La respuesta del gobierno? “No sé, yo no vi nada”. Y con ese argumento rechazan cualquier responsabilidad. ¡Qué pitorreo! A los ciudadanos de Madrid les deben arder las tripas; yo en su lugar querría poner las urnas como inodoros en algún estadio de fútbol, para que las cague toda la población.
Que el rey sea irresponsable (lo dice la constitución) vaya y pase. Pero el resto de gobernantes, y en este caso los que ostentan el gobierno del ayuntamiento de Madrid, son completamente responsables de lo que pase en su gobierno. Y de lo que hagan sus subordinados, que para eso son los jefes, y no para estrenar bolso nuevo en cada inauguración.
Yo no sé como no se les cae la cara a pedazos, de vergüenza.