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Cartas marcadas

En Galicia pasó lo que tenía que pasar. Y ni siquiera me apena. Entre dos partidos de derecha, ha ganado el que no lo niega.

Los socialistas se han pasado toda una legislatura y no fueron capaces de demostrar ni la menor diferencia con sus rivales. Miles de gallegos se movilizaron y apostaron por el cambio hace cuatro años, y aquí no se ha movido nada. O todo cambió para seguir igual. Con ese asco de dirigencia no me extraña que tantos socialistas se hayan quedado a dormir hasta tarde. Mi opinión es que no deberían dimitir todos, sino directamente disolver ese partido que no es mas que una bolsa de hipocresías que hace décadas olvidó interesadamente su raíz socialista y obrera.

En cuanto al bloque, que llevaba en su cartera un montón de reivindicaciones justas, se han comportado como unos dandis histriónicos, mas preocupados por salir en la foto que por otra cosa. (Por cierto, esa foto de los afiches de Quintana, con los deditos apoyados en la mejilla, le tiene que haber fusilado miles de votos). Para colmo han querido jugar al gobierno y a la oposición al mismo tiempo, participando incluso en manifestaciones contra sus compañeros de despachos.

Definición es lo que les falta siempre. Los bipolares del psoe no se definen porque cuentan un cuento y hacen otro, saludan con la izquierda pero firman con la derecha. Y los del bloque hace rato que quemaron las naves; un día los niños se sintieron grandes y tiraron toda la ideología por la borda para pelearse entre ellos por quién se sienta mas adelante, y así les va. Pero lo triste es que dejan a Galicia huérfana de un partido que la represente. Son unos verdaderos irresponsables.

Feijoo (aquel artista que se sacó una foto apagando un incendio forestal en mangas de camisa y con una manguerita de jardín) se ha cagado de risa. Ni tuvo que jugar a ganar, se sentó y vió como los otros muñecos perdían.

En fin… Se me antoja el Gaiás como una metáfora de la política gallega, que sigue su curso, demoledor como un tanque avanzando sobre la hierba, indiferente a las tertulias televisivas y a las declaraciones políticas. Porque conduzca quien conduzca, el camino siempre es el mismo.

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Manifestación en A Coruña

Mañana en Coruña se hará una manifestación en solidaridad con un compañero que fué despedido de una subcontrata de R. Hoy hemos estado repartiendo volantes al respecto.

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Galicia viperina

Leo en la Voz de Galicia la noticia de los disturbios en una manifestación de la galicia bífida, hablan de independentistas violentos, y el vídeo adjunto muestra unos chicos y chicas con carteles en las manos, y un montón de bestias cagándolos a palos.

Ni apoyo ni comparto el independentismo de los que quieren cambiar un estado por otro, pero la impune violencia de las fuerzas represivas es insoportable. Y las correas de esos individuos las llevan hoy los que se pretenden herederos de la izquierda.

Por otro lado, que es el mismo, hoy en un bar escuché al lider supremo despachándose contra los (segun él, otros) que quieren reducir los derechos de los trabajadores. Qué hipocresía tan asquerosa. Qué dramatismo, qué expresión, horas frente al espejo le habrán costado. Y después a cenar con los banqueros y los patrones.

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Aeroplanos

aeroplanosAyer he tenido el gusto de ir a ver la obra de teatro “Aeroplanos” en el Rosalía. Mi motivación inicial fué que la interpretaban Ernesto Chao y Xosé Manuel Oliveira, a los que yo, modesto fan de “Platos Combinados”, admiro un montón.

En mi ignorancia dramatúrgica desconocía que el autor es argentino y que la misma obra transcurre en un suburbio de Buenos Aires. Fué lindo y curioso ver y oír en gallego a dos viejos argentinos hijos de la inmigración, un “gallego” y un “tano”. Y no me provocó ningún conflicto; quizás porque las barreras no existen, o no están donde las dibujan constantemente.

Así que se me juntaron una obra linda, dos actores lindos, y un poco de nostalgia. Y esa mezcla, por qué no confesarlo, me arrancó una que otra lágrima. Afortunadamente para los machos del público, Chao y Pico saben combinar las emociones con las chispas justas de comedia para que los espectadores podamos conjurar las lágrimas con risas, cuando no con carcajadas, antes que la vecina de butaca se dé cuenta de que se te está piantando el lagrimón.

Ha sido magnífico. Si alguna vez me leéis, Ernesto y Pico: ¡Gracias!

Edito: He encontrado el guión, en castellano. Lo han quitado

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Manifestación de Atento en A Coruña

Ayer en A Coruña se concentraron aproximadamente la mitad de la plantilla de la empresa Atento, convocados por la CGT, y se manifestaron durante dos horas por varias calles céntricas de la ciudad. La presión policial fué importante (por momentos no se sabía si los furgones policiales nos seguían o nos empujaban).

El motivo de la protesta es que la empresa ha despedido a 84 trabajadores del servicio del 11822, (el “tidós”) alegando disminución de llamadas en el servicio, aunque al tiempo de los despidos los trabajadores no daban abasto con las llamadas, y además ha forzado el traslado de 27 trabajadores del 1004 a León, sin ninguna circunstancia que lo justifique, porque las llamadas telefónicas se pueden atender exactamente igual en León que en A Coruña. Evidentemente la intención última es forzar a que estos trabajadores renuncien, puesto que con el sueldo que cobran no pueden pagarse una mudanza y establecerse en otra ciudad. Todo esto sin respetar a delegados sindicales, madres y embarazadas con especial protección legal, etc. Y todo esto con la displicencia o el beneplácito de la inspección de trabajo, que habiendo sido informada de todo, y habiendo participado en las “negociaciones”, no ha hecho absolutamente nada.

Mientras esto sucedía, los sindicatos oficialistas se atrofiaban, unos, por la inyección de ego que les provocaba el ir sentándose en despachos importantes a “negociar” con cabecillas, sin darse cuenta, aparentemente, de que les estaban tomando el pelo, mientras otros con mejores intenciones se dispersaban y confundían la tarea sindical con la campaña política de sus líderes. Créanme, en este último caso, que valoro la lealtad, pero deberían definir a quién se la deben primero: a los trabajadores que representan o al partido que les acaricia la cabeza.

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