Carril bus si, carril bici no
En la ciudad de Coruña (evito el artículo intencionalmente) se aprecia un problema de tráfico vehicular importante. Por un lado, hay muchos coches y las estrechas calles a veces se hacen insuficientes. La cuestión del aparcamiento es complicada, cuesta mucho encontrar dónde dejar el coche, y la mayor parte del espacio es de pago. Y directamente relacionado con estas dos cuestiones está el transporte público, que aunque lo proponen como la solución ideal es deficiente por sus recorridos y caro considerando los reducidos trayectos que cubre.
El gobierno local, en un supuesto intento por solucionarlo todo, ha decidido quitar cientos de plazas de aparcamiento, reducir los carriles de tráfico de vehículos particulares y crear carriles exclusivos para los autobuses.
Es cierto que esa medida ya se ha visto aplicada con bastante acierto en grandes ciudades donde el tráfico de buses es realmente denso, donde los retrasos acumulados en trayectos muy largos pueden ser considerables, y donde por su eficacia el transporte público es la primera opción de movilidad para gran parte de la población. Pero ese, por mucho que queramos agrandar esta bonita ciudad, no es el caso de Coruña.
Para recorrer un trayecto que tomaría unos 30 minutos a pié, es necesario tomar dos autobuses, que implicarían dos viajes de cinco minutos y dos esperas de no menos de diez, y claro, dos euros; completamente innecesario salvo para evitar el ejercicio, ¡algo a lo que los médicos deberían oponerse!. Para venir a trabajar desde algún lugar periférico, digamos, Arteixo, hay que tomar un bus hasta la estación de autobuses de la ciudad, cubriendo escasos 10km, y desde ahí tomar un bus urbano hasta el lugar al que uno se dirija. Se pierde mas de una hora para recorrer 10km, algo aberrante, y mas caro aún porque el trayecto es interurbano.
Si uno se sienta en la calle a observar un carril bus, se lo encuentra vacío la mayor parte del tiempo, con algunos minutos de frecuencia entre un bus y otro. Posiblemente se ahorren unos pocos minutos de retraso en horas punta. A cambio, el tráfico particular se ve notablemente afectado. Y a mayores, eliminan cientos de plazas de aparcamiento, como si no fuera ya muy difícil aparcar en la ciudad. Los dueños de los parking privados se estarán frotando -mas- las manos. Me imagino, claro, que los intereses de los empresarios no tienen nada que ver con las decisiones del gobierno.
Mientras tanto, los usuarios de bicicleta siguen reclamando un carril bici útil, para poder desplazarse con seguridad, sin contaminar, sin hacer ruido, sin saturar el tráfico, y no les dan ni cinco de pelota. Será porque todo, todo, todo, todo es por plata, y si no es por plata, no se oye.







