Ha muerto impune
Hecha con y para la CGT de Galicia. Pinchando “ver mas” está la versión en gallego

noche fría e inmunda
me envuelve, no me abraza
me mira con desdén
cuando pasa.
que se pudra.
he bebido
mas de la cuenta,
me he divertido
y he perdido;
no he podido olvidar
y ya van mil.
y qué mas da
si ya perdí mi mano
jugué el último farol.
estoy acostumbrado.
me quedo acá tirado
a ver si sale el sol
Mañana en Coruña se hará una manifestación en solidaridad con un compañero que fué despedido de una subcontrata de R. Hoy hemos estado repartiendo volantes al respecto.
Ayer he tenido el gusto de ir a ver la obra de teatro “Aeroplanos” en el Rosalía. Mi motivación inicial fué que la interpretaban Ernesto Chao y Xosé Manuel Oliveira, a los que yo, modesto fan de “Platos Combinados”, admiro un montón.
En mi ignorancia dramatúrgica desconocía que el autor es argentino y que la misma obra transcurre en un suburbio de Buenos Aires. Fué lindo y curioso ver y oír en gallego a dos viejos argentinos hijos de la inmigración, un “gallego” y un “tano”. Y no me provocó ningún conflicto; quizás porque las barreras no existen, o no están donde las dibujan constantemente.
Así que se me juntaron una obra linda, dos actores lindos, y un poco de nostalgia. Y esa mezcla, por qué no confesarlo, me arrancó una que otra lágrima. Afortunadamente para los machos del público, Chao y Pico saben combinar las emociones con las chispas justas de comedia para que los espectadores podamos conjurar las lágrimas con risas, cuando no con carcajadas, antes que la vecina de butaca se dé cuenta de que se te está piantando el lagrimón.
Ha sido magnífico. Si alguna vez me leéis, Ernesto y Pico: ¡Gracias!
Edito: He encontrado el guión, en castellano.
Después de desvalijar a cientos de trabajadores en A Coruña, un personaje vestido de superhéroe con calzas azul y verde ha sido visto huyendo hacia el extranjero

Los interesados pueden leer la última novedad de la niña mimada de las telecomunicaciones españolas: Después del traslado forzoso de 27 trabajadores a León, el despido de mas de 80 trabajadores del 11822 .
Y encima se sorprenden de que los reputeen
En la ciudad de Coruña (evito el artículo intencionalmente) se aprecia un problema de tráfico vehicular importante. Por un lado, hay muchos coches y las estrechas calles a veces se hacen insuficientes. La cuestión del aparcamiento es complicada, cuesta mucho encontrar dónde dejar el coche, y la mayor parte del espacio es de pago. Y directamente relacionado con estas dos cuestiones está el transporte público, que aunque lo proponen como la solución ideal es deficiente por sus recorridos y caro considerando los reducidos trayectos que cubre.
El gobierno local, en un supuesto intento por solucionarlo todo, ha decidido quitar cientos de plazas de aparcamiento, reducir los carriles de tráfico de vehículos particulares y crear carriles exclusivos para los autobuses.
Es cierto que esa medida ya se ha visto aplicada con bastante acierto en grandes ciudades donde el tráfico de buses es realmente denso, donde los retrasos acumulados en trayectos muy largos pueden ser considerables, y donde por su eficacia el transporte público es la primera opción de movilidad para gran parte de la población. Pero ese, por mucho que queramos agrandar esta bonita ciudad, no es el caso de Coruña.
Para recorrer un trayecto que tomaría unos 30 minutos a pié, es necesario tomar dos autobuses, que implicarían dos viajes de cinco minutos y dos esperas de no menos de diez, y claro, dos euros; completamente innecesario salvo para evitar el ejercicio, ¡algo a lo que los médicos deberían oponerse!. Para venir a trabajar desde algún lugar periférico, digamos, Arteixo, hay que tomar un bus hasta la estación de autobuses de la ciudad, cubriendo escasos 10km, y desde ahí tomar un bus urbano hasta el lugar al que uno se dirija. Se pierde mas de una hora para recorrer 10km, algo aberrante, y mas caro aún porque el trayecto es interurbano.
Si uno se sienta en la calle a observar un carril bus, se lo encuentra vacío la mayor parte del tiempo, con algunos minutos de frecuencia entre un bus y otro. Posiblemente se ahorren unos pocos minutos de retraso en horas punta. A cambio, el tráfico particular se ve notablemente afectado. Y a mayores, eliminan cientos de plazas de aparcamiento, como si no fuera ya muy difícil aparcar en la ciudad. Los dueños de los parking privados se estarán frotando -mas- las manos. Me imagino, claro, que los intereses de los empresarios no tienen nada que ver con las decisiones del gobierno.
Mientras tanto, los usuarios de bicicleta siguen reclamando un carril bici útil, para poder desplazarse con seguridad, sin contaminar, sin hacer ruido, sin saturar el tráfico, y no les dan ni cinco de pelota. Será porque todo, todo, todo, todo es por plata, y si no es por plata, no se oye.





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