<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comments on: Te vamos a extrañar</title>
	<atom:link href="http://www.ylogico.com/blog/2009/05/18/te-vamos-a-extranar/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ylogico.com/blog/2009/05/18/te-vamos-a-extranar/</link>
	<description>"Mire general, si ustedes no saben lo que es el sur, es porque son del norte."   ("Sur" de Pino Solanas)</description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 Jun 2010 15:56:09 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0</generator>
	<item>
		<title>By: hormiga</title>
		<link>http://www.ylogico.com/blog/2009/05/18/te-vamos-a-extranar/comment-page-1/#comment-521</link>
		<dc:creator>hormiga</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 22:13:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.ylogico.com/blog/?p=560#comment-521</guid>
		<description>a mi me gusta mucho este
bodas de perlas

Después de todo qué complicado es el amor breve
y en cambio qué sencillo el largo amor
digamos que éste no precisa barricadas
contra el tiempo ni contra el destiempo
ni se enreda en fervores a plazo fijo

el amor breve aún en aquellos tramos
en que ignora su proverbial urgencia
siempre guarda o esconde o disimula
semiadioses que anuncian la invasión del olvido
en cambio el largo amor no tiene cismas
ni soluciones de continuidad
más bien continuidad de soluciones

esto viene ligado a una historia la nuestra
quiero decir de mi mujer y mía
historia que hizo escala en treinta marzos
que a esta altura son como treinta puentes
como treinta provincias de la misma memoria
porque cada época de un largo amor
cada capítulo de una consecuente pareja
es una región con sus propios árboles y ecos
sus propios descampados sus tibias contraseñas

he aquí que mi mujer y yo somos lo que se llama
una pareja corriente y por tanto despareja
treinta años incluidos los ocho bisiestos
de vida en común y en extraordinario

alguien me informa que son bodas de perlas
y acaso lo sean ya que perla es secreto
y es brillo llanto fiesta hondura
y otras alegorías que aquí vienen de perlas

cuando la conocí
tenía apenas doce años y negras trenzas
y un perro atorrante
que a todos nos servía de felpudo
yo tenía catorce y ni siquiera perro
calculé mentalmente futuro y arrecifes
y supe que me estaba destinada
mejor dicho que yo era el destinado
todavía no se cuál es la diferencia

así y todo tardé seis años en decírselo
y ella un minuto y medio en aceptarlo

pasé una temporada en buenos aires
y le escribía poemas o pancartas de amor
que ella ni siquiera comentaba en contra
y yo sin advertir la grave situación
cada vez escribía más poemas más pancartas
realmente fue una época difícil

menos mal que decidí regresar
como un novio pródigo cualquiera
el hermano tenía bicicleta
claro me la prestó y en rapto de coraje
salí en bajada por la calle almería
ah lamentablemente el regreso era en repecho

ella me estaba esperando muy atenta
cansado como un perro aunque enhiesto y altivo
bajé de aquel siniestro rodado y de pronto
me desmayé en sus brazos providenciales
y aunque no se ha repuesto aún de la sorpresa
juro que no lo hice con premeditación

por entonces su madre nos vigilaba
desde las más increíbles atalayas
yo me sentía cancerbado y miserable
delincuente casi delicuescente

claro eran otros tiempos y montevideo
era una linda ciudad provinciana
sin capital a la que referirse
y con ese trauma no hay terapia posible
eso deja huellas en las plazoletas

era tan provinciana que el presidente
andaba sin capangas y hasta sin ministros

uno podía encontrarlo en un café
o comprándose corbatas en una tienda
la prensa extranjera destacaba ese rasgo
comparándonos con suiza y costa rica

siempre estábamos llenos de exilados
así se escribía en tiempos suaves
ahora en cambio somos exiliados
pero la diferencia no reside en la i

eran bolivianos paraguayos cariocas
y sobre todo eran porteños
a nosotros nos daba mucha pena
verlos en la calle nostalgiosos y pobres
vendiéndonos recuerdos y empanadas

es claro son antiguas coyunturas
sin embargo señalo a lectores muy jóvenes
que graham bell ya había inventado el teléfono
de aquí que yo me instalara puntualmente a las seis
en la cervecería de la calle yatay
y desde allí hacía mi llamada de novio
que me llevaba como media hora

a tal punto era insólito mi lungo metraje
que ciertos parroquianos rompebolas
me gritaban cachádome al unísono
dale anclao en parís

como ven el amor era dura faena
y en algunas vergüenzas
casi insdustria insalubre

para colmo comí abundantísima lechuga
que nadie había desinfectado con carrel
en resumidas cuentas contraje el tifus
no exactamente el exantemático
pero igual de alarmante y podrido
me daban agua de apio y jugo de sandía
yo por las dudas me dejé la barba
e impresionaba mucho a las visitas

una tarde ella vino hasta mi casa
y tuvo un proceder no tradicional
casi diría prohibido y antihigiénico
que a mi me pareció conmovedor
besó mis labios tíficos y cuarteados
conquistándome entonces para siempre
ya que hasta ese momento no creía
que ella fuese tierna inconsciente y osada

de modo que no bien logré recuperar
los catorce kilos perdidos en la fiebre
me afeité la barba que no era de apóstol
sino de bichicome o de ciruja
me dediqué a ahorrar y junté dos mil mangos cuando el dólar estaba me parece a uno ochenta

además decidimos nuestras vocaciones
quiero decir vocaciones rentables
ella se hizo aduanera y yo taquígrafo

íbamos a casarnos por la iglesia
y no tanto por dios padre y mayúsculo
como por el minúsculo jesús entre ladrones
con quien siempre me sentí solidario
pero el cura además de católico apostólico
era también romano y algo tronco
de ahí que exigiera no sé qué boleta
de bautismo o tal vez de nacimiento

si de algo estoy seguro es que he nacido
por lo tanto nos mudamos a otra iglesia
donde un simpático pastor luterano
que no jodía con los documentos
sucintamente nos casó y nosotros
dijimos sí como dándonos ánimo
y en la foto salimos espantosos

nuestra luna y su miel se llevaron a cabo
con una praxis semejante a la de hoy
ya que la humanidad ha innovado poco
en este punto realmente cardinal

fue allá por marzo del cuarenta y seis
meses después que daddy truman
conmovido generoso sensible expeditivo
convirtiera a hiroshima en ciudad cadáver
en inmóvil guiñapo en no ciudad

muy poco antes o muy poco después
en brasil adolphe berk embajador de usa
apoyaba qué raro el golpe contra vargas
en honduras las inversiones yanquis
ascendían a trescientos millones de dólares
paraguay y uruguay en intrépido ay
declaraban la guerra a alemania
sin provocar por cierto grandes conmociones
en chile allende era elegido senador
y en haití los estudiantes iban a la huelga
en martinica aimé cesaire el poeta
pasaba a ser alcalde en fort de france
en santo domingo el PCD
se transformaba en PSP
y en méxico el PRM
se transformaba en PRI
en bolivia no hubo cambios de siglas
pero faltaban tres meses solamente
para que lo colgaran a villarroel
argentina empezaba a generalizar
y casi de inmediato a coronelizar

nosotros dos nos fuimos a colonia suiza
ajenos al destino que se incubaba
ella con un chaleco verde que siempre me gustó
y yo con tres camisas blancas

en fin después hubo que trabajar
y trabajamos treinta años
al principio éramos jóvenes pero no lo sabíamos
cuando nos dimos cuenta ya no éramos jóvenes
si ahora todo parece tan remoto será
porque allí una familia era algo importante
y hoy es de una importancia reventada

cuando quisimos acordar el paisito
que había vivido una paz no ganada
empezó lentamente a trepidar
pero antes anduvimos muy campantes
por otras paces y trepidaciones
combinábamos las idas y las vueltas
la rutina nacional con la morriña allá lejos
viajamos tanto y con tantos rumbos
que nos cruzábamos con nosotros mismos
unos eran viajes de imaginación qué baratos
y otros qué lata con pasaporte y vacuna

miro nuestras fotos de venecia de innsbruck
y también de malvín
del balneario solís o el philosophenweg
estábamos estamos estaremos juntos
pero cómo ha cambiado el alrededor
no me refiero al fondo con mugrientos canales
ni al de dunas limpias y solitarias
ni al hotel chajá ni al balcón de goethe
ni al contorno de muros y enredaderas
sino a los ojos crueles que nos miran ahora

algo ocurrió en nuestra partícula de mundo
que hizo de algunos hombres maquinarias de horror
estábamos estamos estaremos juntos
pero qué rodeados de ausencias y mutaciones
qué malheridos de sangre hermana
qué enceguecidos por la hoguera maldita

ahora nuestro amor tiene como el de todos
inevitables zonas de tristeza y presagios
paréntesis de miedo incorregibles lejanías
culpas que quisiéramos inventar de una vez
para liquidarlas definitivamente

la conocida sombra de nuestros cuerpos
ya no acaba en nosotros
sigue por cualquier suelo cualquier orilla
hasta alcanzar lo real escandaloso
y lamer con lealtad los restos de silencio
que también integran nuestro largo amor

hasta las menudencias cotidianas
se vuelven gigantescos promontorios
la suma de corazón y corazón
es una suasoria paz que quema
los labios empiezan a moverse
detrás del doble cristal sordomudo
por eso estoy obligado a imaginar
lo que ella imagina y viceversa

estábamos estamos estaremos juntos
a pedazos a ratos a párpados a sueños
soledad norte más soledad sur
para tomarle una mano nada más
ese primario gesto de la pareja
debí extender mi brazo por encima
de un continente intrincado y vastísimo
y es difícil no sólo porque mi brazo es corto
siempre tienen que ajustarme las mangas
sino porque debo pasar estirándome
sobre las torres de petróleo en maracaibo
los inocentes cocodrilos del amazonas
los tiras orientales de livramento

es cierto que treinta años de oleaje
nos dan un inconfundible aire salitroso
y gracias a él nos reconocemos
por encima de acechanzas y destrucciones

la vida íntima de dos
esa historia mundial en livre de poche
es tal vez un cantar de los cantares
más el eclesiastés y sin apocalipsis
una extraña geografía con torrentes
ensenadas praderas y calmas chichas

no podemos quejarnos
en treinta años la vida
nos ha llevado recio y traído suave
nos ha tenido tan pero tan ocupados
que siempre nos deja algo para descubrirnos
a veces nos separa y nos necesitamos
cuando uno necesita se siente vivo
entonces nos acerca y nos necesitamos

es bueno tener a mi mujer aquí
aunque estemos silenciosos y sin mirarnos
ella leyendo su séptimo círculo
y adivinando siempre quién es el asesino
yo escuchando noticias de onda corta
con el auricular para no molestarla
y sabiendo también quién es el asesino

la vida de pareja en treinta años
es una colección inimitable
de tangos diccionarios angustias mejorías
aeropuertos camas recompensas condenas
pero siempre hay un llanto finísimo
casi un hilo que nos atraviesa
y va enhebrando una estación con otra
borda aplazamientos y triunfos
le cose los botones al desorden
y hasta recomienda melancolías

siempre hay un finísimo llanto un placer
que a veces ni siquiera tiene lágrimas
y es la parábola de esta historia mixta
la vida a cuatro manos el desvelo
o la alegría en que nos apoyamos
cada vez más seguros casi como
dos equilibristas sobre su alambre
de otro modo no habríamos llegado a saber
qué significa el brindis que ahora sigue
y que lógicamente no vamos a hacer público

********* qué gran hombre!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>a mi me gusta mucho este<br />
bodas de perlas</p>
<p>Después de todo qué complicado es el amor breve<br />
y en cambio qué sencillo el largo amor<br />
digamos que éste no precisa barricadas<br />
contra el tiempo ni contra el destiempo<br />
ni se enreda en fervores a plazo fijo</p>
<p>el amor breve aún en aquellos tramos<br />
en que ignora su proverbial urgencia<br />
siempre guarda o esconde o disimula<br />
semiadioses que anuncian la invasión del olvido<br />
en cambio el largo amor no tiene cismas<br />
ni soluciones de continuidad<br />
más bien continuidad de soluciones</p>
<p>esto viene ligado a una historia la nuestra<br />
quiero decir de mi mujer y mía<br />
historia que hizo escala en treinta marzos<br />
que a esta altura son como treinta puentes<br />
como treinta provincias de la misma memoria<br />
porque cada época de un largo amor<br />
cada capítulo de una consecuente pareja<br />
es una región con sus propios árboles y ecos<br />
sus propios descampados sus tibias contraseñas</p>
<p>he aquí que mi mujer y yo somos lo que se llama<br />
una pareja corriente y por tanto despareja<br />
treinta años incluidos los ocho bisiestos<br />
de vida en común y en extraordinario</p>
<p>alguien me informa que son bodas de perlas<br />
y acaso lo sean ya que perla es secreto<br />
y es brillo llanto fiesta hondura<br />
y otras alegorías que aquí vienen de perlas</p>
<p>cuando la conocí<br />
tenía apenas doce años y negras trenzas<br />
y un perro atorrante<br />
que a todos nos servía de felpudo<br />
yo tenía catorce y ni siquiera perro<br />
calculé mentalmente futuro y arrecifes<br />
y supe que me estaba destinada<br />
mejor dicho que yo era el destinado<br />
todavía no se cuál es la diferencia</p>
<p>así y todo tardé seis años en decírselo<br />
y ella un minuto y medio en aceptarlo</p>
<p>pasé una temporada en buenos aires<br />
y le escribía poemas o pancartas de amor<br />
que ella ni siquiera comentaba en contra<br />
y yo sin advertir la grave situación<br />
cada vez escribía más poemas más pancartas<br />
realmente fue una época difícil</p>
<p>menos mal que decidí regresar<br />
como un novio pródigo cualquiera<br />
el hermano tenía bicicleta<br />
claro me la prestó y en rapto de coraje<br />
salí en bajada por la calle almería<br />
ah lamentablemente el regreso era en repecho</p>
<p>ella me estaba esperando muy atenta<br />
cansado como un perro aunque enhiesto y altivo<br />
bajé de aquel siniestro rodado y de pronto<br />
me desmayé en sus brazos providenciales<br />
y aunque no se ha repuesto aún de la sorpresa<br />
juro que no lo hice con premeditación</p>
<p>por entonces su madre nos vigilaba<br />
desde las más increíbles atalayas<br />
yo me sentía cancerbado y miserable<br />
delincuente casi delicuescente</p>
<p>claro eran otros tiempos y montevideo<br />
era una linda ciudad provinciana<br />
sin capital a la que referirse<br />
y con ese trauma no hay terapia posible<br />
eso deja huellas en las plazoletas</p>
<p>era tan provinciana que el presidente<br />
andaba sin capangas y hasta sin ministros</p>
<p>uno podía encontrarlo en un café<br />
o comprándose corbatas en una tienda<br />
la prensa extranjera destacaba ese rasgo<br />
comparándonos con suiza y costa rica</p>
<p>siempre estábamos llenos de exilados<br />
así se escribía en tiempos suaves<br />
ahora en cambio somos exiliados<br />
pero la diferencia no reside en la i</p>
<p>eran bolivianos paraguayos cariocas<br />
y sobre todo eran porteños<br />
a nosotros nos daba mucha pena<br />
verlos en la calle nostalgiosos y pobres<br />
vendiéndonos recuerdos y empanadas</p>
<p>es claro son antiguas coyunturas<br />
sin embargo señalo a lectores muy jóvenes<br />
que graham bell ya había inventado el teléfono<br />
de aquí que yo me instalara puntualmente a las seis<br />
en la cervecería de la calle yatay<br />
y desde allí hacía mi llamada de novio<br />
que me llevaba como media hora</p>
<p>a tal punto era insólito mi lungo metraje<br />
que ciertos parroquianos rompebolas<br />
me gritaban cachádome al unísono<br />
dale anclao en parís</p>
<p>como ven el amor era dura faena<br />
y en algunas vergüenzas<br />
casi insdustria insalubre</p>
<p>para colmo comí abundantísima lechuga<br />
que nadie había desinfectado con carrel<br />
en resumidas cuentas contraje el tifus<br />
no exactamente el exantemático<br />
pero igual de alarmante y podrido<br />
me daban agua de apio y jugo de sandía<br />
yo por las dudas me dejé la barba<br />
e impresionaba mucho a las visitas</p>
<p>una tarde ella vino hasta mi casa<br />
y tuvo un proceder no tradicional<br />
casi diría prohibido y antihigiénico<br />
que a mi me pareció conmovedor<br />
besó mis labios tíficos y cuarteados<br />
conquistándome entonces para siempre<br />
ya que hasta ese momento no creía<br />
que ella fuese tierna inconsciente y osada</p>
<p>de modo que no bien logré recuperar<br />
los catorce kilos perdidos en la fiebre<br />
me afeité la barba que no era de apóstol<br />
sino de bichicome o de ciruja<br />
me dediqué a ahorrar y junté dos mil mangos cuando el dólar estaba me parece a uno ochenta</p>
<p>además decidimos nuestras vocaciones<br />
quiero decir vocaciones rentables<br />
ella se hizo aduanera y yo taquígrafo</p>
<p>íbamos a casarnos por la iglesia<br />
y no tanto por dios padre y mayúsculo<br />
como por el minúsculo jesús entre ladrones<br />
con quien siempre me sentí solidario<br />
pero el cura además de católico apostólico<br />
era también romano y algo tronco<br />
de ahí que exigiera no sé qué boleta<br />
de bautismo o tal vez de nacimiento</p>
<p>si de algo estoy seguro es que he nacido<br />
por lo tanto nos mudamos a otra iglesia<br />
donde un simpático pastor luterano<br />
que no jodía con los documentos<br />
sucintamente nos casó y nosotros<br />
dijimos sí como dándonos ánimo<br />
y en la foto salimos espantosos</p>
<p>nuestra luna y su miel se llevaron a cabo<br />
con una praxis semejante a la de hoy<br />
ya que la humanidad ha innovado poco<br />
en este punto realmente cardinal</p>
<p>fue allá por marzo del cuarenta y seis<br />
meses después que daddy truman<br />
conmovido generoso sensible expeditivo<br />
convirtiera a hiroshima en ciudad cadáver<br />
en inmóvil guiñapo en no ciudad</p>
<p>muy poco antes o muy poco después<br />
en brasil adolphe berk embajador de usa<br />
apoyaba qué raro el golpe contra vargas<br />
en honduras las inversiones yanquis<br />
ascendían a trescientos millones de dólares<br />
paraguay y uruguay en intrépido ay<br />
declaraban la guerra a alemania<br />
sin provocar por cierto grandes conmociones<br />
en chile allende era elegido senador<br />
y en haití los estudiantes iban a la huelga<br />
en martinica aimé cesaire el poeta<br />
pasaba a ser alcalde en fort de france<br />
en santo domingo el PCD<br />
se transformaba en PSP<br />
y en méxico el PRM<br />
se transformaba en PRI<br />
en bolivia no hubo cambios de siglas<br />
pero faltaban tres meses solamente<br />
para que lo colgaran a villarroel<br />
argentina empezaba a generalizar<br />
y casi de inmediato a coronelizar</p>
<p>nosotros dos nos fuimos a colonia suiza<br />
ajenos al destino que se incubaba<br />
ella con un chaleco verde que siempre me gustó<br />
y yo con tres camisas blancas</p>
<p>en fin después hubo que trabajar<br />
y trabajamos treinta años<br />
al principio éramos jóvenes pero no lo sabíamos<br />
cuando nos dimos cuenta ya no éramos jóvenes<br />
si ahora todo parece tan remoto será<br />
porque allí una familia era algo importante<br />
y hoy es de una importancia reventada</p>
<p>cuando quisimos acordar el paisito<br />
que había vivido una paz no ganada<br />
empezó lentamente a trepidar<br />
pero antes anduvimos muy campantes<br />
por otras paces y trepidaciones<br />
combinábamos las idas y las vueltas<br />
la rutina nacional con la morriña allá lejos<br />
viajamos tanto y con tantos rumbos<br />
que nos cruzábamos con nosotros mismos<br />
unos eran viajes de imaginación qué baratos<br />
y otros qué lata con pasaporte y vacuna</p>
<p>miro nuestras fotos de venecia de innsbruck<br />
y también de malvín<br />
del balneario solís o el philosophenweg<br />
estábamos estamos estaremos juntos<br />
pero cómo ha cambiado el alrededor<br />
no me refiero al fondo con mugrientos canales<br />
ni al de dunas limpias y solitarias<br />
ni al hotel chajá ni al balcón de goethe<br />
ni al contorno de muros y enredaderas<br />
sino a los ojos crueles que nos miran ahora</p>
<p>algo ocurrió en nuestra partícula de mundo<br />
que hizo de algunos hombres maquinarias de horror<br />
estábamos estamos estaremos juntos<br />
pero qué rodeados de ausencias y mutaciones<br />
qué malheridos de sangre hermana<br />
qué enceguecidos por la hoguera maldita</p>
<p>ahora nuestro amor tiene como el de todos<br />
inevitables zonas de tristeza y presagios<br />
paréntesis de miedo incorregibles lejanías<br />
culpas que quisiéramos inventar de una vez<br />
para liquidarlas definitivamente</p>
<p>la conocida sombra de nuestros cuerpos<br />
ya no acaba en nosotros<br />
sigue por cualquier suelo cualquier orilla<br />
hasta alcanzar lo real escandaloso<br />
y lamer con lealtad los restos de silencio<br />
que también integran nuestro largo amor</p>
<p>hasta las menudencias cotidianas<br />
se vuelven gigantescos promontorios<br />
la suma de corazón y corazón<br />
es una suasoria paz que quema<br />
los labios empiezan a moverse<br />
detrás del doble cristal sordomudo<br />
por eso estoy obligado a imaginar<br />
lo que ella imagina y viceversa</p>
<p>estábamos estamos estaremos juntos<br />
a pedazos a ratos a párpados a sueños<br />
soledad norte más soledad sur<br />
para tomarle una mano nada más<br />
ese primario gesto de la pareja<br />
debí extender mi brazo por encima<br />
de un continente intrincado y vastísimo<br />
y es difícil no sólo porque mi brazo es corto<br />
siempre tienen que ajustarme las mangas<br />
sino porque debo pasar estirándome<br />
sobre las torres de petróleo en maracaibo<br />
los inocentes cocodrilos del amazonas<br />
los tiras orientales de livramento</p>
<p>es cierto que treinta años de oleaje<br />
nos dan un inconfundible aire salitroso<br />
y gracias a él nos reconocemos<br />
por encima de acechanzas y destrucciones</p>
<p>la vida íntima de dos<br />
esa historia mundial en livre de poche<br />
es tal vez un cantar de los cantares<br />
más el eclesiastés y sin apocalipsis<br />
una extraña geografía con torrentes<br />
ensenadas praderas y calmas chichas</p>
<p>no podemos quejarnos<br />
en treinta años la vida<br />
nos ha llevado recio y traído suave<br />
nos ha tenido tan pero tan ocupados<br />
que siempre nos deja algo para descubrirnos<br />
a veces nos separa y nos necesitamos<br />
cuando uno necesita se siente vivo<br />
entonces nos acerca y nos necesitamos</p>
<p>es bueno tener a mi mujer aquí<br />
aunque estemos silenciosos y sin mirarnos<br />
ella leyendo su séptimo círculo<br />
y adivinando siempre quién es el asesino<br />
yo escuchando noticias de onda corta<br />
con el auricular para no molestarla<br />
y sabiendo también quién es el asesino</p>
<p>la vida de pareja en treinta años<br />
es una colección inimitable<br />
de tangos diccionarios angustias mejorías<br />
aeropuertos camas recompensas condenas<br />
pero siempre hay un llanto finísimo<br />
casi un hilo que nos atraviesa<br />
y va enhebrando una estación con otra<br />
borda aplazamientos y triunfos<br />
le cose los botones al desorden<br />
y hasta recomienda melancolías</p>
<p>siempre hay un finísimo llanto un placer<br />
que a veces ni siquiera tiene lágrimas<br />
y es la parábola de esta historia mixta<br />
la vida a cuatro manos el desvelo<br />
o la alegría en que nos apoyamos<br />
cada vez más seguros casi como<br />
dos equilibristas sobre su alambre<br />
de otro modo no habríamos llegado a saber<br />
qué significa el brindis que ahora sigue<br />
y que lógicamente no vamos a hacer público</p>
<p>********* qué gran hombre!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
